De Piamonte a la Selección: Agustín Cáffaro formará parte del equipo de básquet en el Mundial China 2019

Luego de haber obtenido la medalla dorada en los Panamericanos de Lima 2019, el pivote de 24 años fue convocado por Sergio Hernández para representar a nuestro país. Mide 2.10 metros y es su primer mundial. 

Por Alina Alba

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Foto extraída de La Nación.

“Uno trata de ir con la cabeza en el día a día porque siempre uno piensa y apunta a los más alto. Pero pienso en el día a día para ir disfrutando las cosas que me van pasando”, dice Agustín Cáffaro.

El pibe de 24 años vuela alto: es parte de la Selección Argentina de Básquet, viajó a los Panamericanos de Lima 2019 y, en este momento, ya comenzó la gira por Francia y Japón que lo llevará al Mundial de China 2019. Pero también tiene los pies sobre la tierra. Se recibió de martillero público y le aseguró a Clarín: “Nuestra carrera no dura el tiempo que a uno le gustaría -explica-. Y uno nunca sabe qué le puede pasar. Ojalá que no suceda nada y pueda jugar hasta los 40 como (Nicolás) Gianella, (Paolo) Quinteros o Manu (Ginóbili), pero si me llego a romper una pierna, ¿qué hago?”

Su nombre está en Wikipedia, en notas de los diarios más leídos y en innumerables páginas dedicadas al básquet. Sus dos hermanos, Francisco y Esteban, siguieron sus pasos y también practican el deporte, avanzando a grandes pasos: «Los hermanos Cáffaro, por altura y capacidad ilusionan al planeta básquet», titulaba un medio a principios de este año.

Y, en Piamonte ─su pueblo natal─ siempre lo esperan sus amigos, sus padres, sus abuelos para un reencuentro, aunque lo siguen a donde vaya, alentándolo y compartiendo sus logros.

Con 2,10 metros de altura y posición de pivote inició su carrera en San Jorge y de ahí no paró: San Martín de Marcos Juárez, Instituto (Córdoba), Sportsmen de Rosario, Quimsa, Huracán de Trelew, Boca y Libertad de Sunchales. El actual jugador de San Lorenzo también formó parte de la Selección sub-17 y en febrero de 2019 llegó el debut en la selección mayor en las eliminatorias para el mundial frente a Puerto Rico. En ese momento La Nación tituló: «Debut para ilusionar: la irrupción de Cáffaro, una buena señal en la derrota argentina ante Puerto Rico».

Esa buena señal para el mundo del básquet lo llevó a Lima, este agosto de 2019, para calzarse la celeste y blanca y obtener la medalla dorada. Pero, apenas unos días después, vía Twitter, la Confederación Argentina de Básquetbol daba a conocer los nombres de los jugadores que viajarían al Mundial de China: Agustín Cáffaro figuraba en la lista.

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Foto: Diario Clarín

Después de los Panamericanos, unos días después, nos enteramos que fuiste convocado para viajar al mundial de China, ¿qué sensaciones tenés al respecto?

─La verdad que es un gran año para mí porque pasé de tener pocos minutos en el club donde estaba para tener una muy buena temporada en el club Libertad, donde tuve muchos minutos, mucho protagonismo y eso me valió, por esto que está pasando ahora y la verdad que es único. Porque haber tenido la posibilidad de estar en un Panamericano y de haber ganado y de tener ahora la posibilidad de jugar un mundial es algo que, obviamente, es soñado y uno no espera que llegue tan rápido.

─Con respecto a los Panamericanos, ¿cómo te resultó la experiencia?

─La verdad que esto lo venimos trabajando hace un montón de tiempo y ahora es como que se dio todo junto, pero creo que es una consecuencia de todo ese trabajo y la verdad que estoy muy contento porque siempre apunté a poder estar en la Selección y eso me pone muy feliz.

En ese sentido, Luis Scola uno de los más grandes jugadores de la historia argentina, se encargó ─casi particularmente─ del entrenamiento de Cáffaro. “Estuvimos un par de semanas ahí en una cancha que él tiene, es un pequeño galpón, que tiene un gimnasio y una cancha preparada. Entrenamos ahí varios días y eso me ayudó un montón para estar preparado y seguir entrenando”, comentó.

Además, se preparó en Bahía Blanca para los partidos que marcarían su rumbo a los Panamericanos. Lugar que consiguió y trampolín para estar hoy camino al Mundial. Después de esta seguidilla de torneos internacionales Cáffaro comenzará la temporada con San Lorenzo, equipo que lo incorporó recientemente.

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Medalla dorada en Lima 2019.

Esta Selección ilusiona al mundo del básquet y a Argentina en general. Sin dudas, la Generación Dorada marcó un antes y un después en la historia del deporte. Teniendo en cuenta que estuvo integrada por jugadores como Manu Ginóbilli, Fabricio Oberto, Andrés Nocioni y el propio Scola, consagrándose en Atenas 2004. Las expectativas, luego de estos triunfos, son altas.

─Mucho se habla de la post Generación Dorada, ¿en el equipo se siente esa presión o ustedes están tranquilos con el desempeño que vienen teniendo a nivel Selección?

─No, yo creo que evidentemente la Generación Dorada hizo un excelente trabajo, que no se había hecho nunca y que es muy difícil que se repita. Pero creo que, más que tomarlo como una presión, hay que tomarlo como un faro: hicieron esto y nos marcaron este camino y que tenemos que tratar de seguirlo, de ir por ahí. Tenemos a Luis Scola que viene de esa generación y que tenerlo en el equipo nos ayuda un montón y nos marca un poco el camino. Además de que, lógicamente, él está como si fuera un pibe de 28 teniendo 39 años, eso es por cómo labura, por cómo se cuida.

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Medalla dorada Lima 2019.

 

─ ¿Cuáles son tus expectativas a futuro después de todas estas experiencias?

─Lógicamente uno trata de ir con la cabeza en el día a día porque siempre uno piensa y apunta a los más alto. Me gustaría mantenerme en la Selección y para eso tengo que trabajar un montón y seguir con un muy buen nivel y, obviamente, que el día de mañana me gustaría dar un salto y jugar en Europa y por qué no en la NBA. Pero ahí uno ya sabe que es más difícil porque ya tengo 24 años y generalmente la NBA va marcando un camino donde, por ejemplo, los universitarios como Francisco (su hermano) que por ahí tiene más chances por estar dentro del camino que marcan los jugadores de la NBA y los chicos llegan con 20 o 22 años. Entonces, por ahí es un poco más difícil pero lógicamente uno siempre sueña con eso. Y sino, tener la posibilidad de jugar en Europa que es una gran liga y yo considero que es la segunda mejor liga después de la NBA y me gustaría dar el salto. Pero bueno, ya te digo pienso en el día a día para ir disfrutando las cosas que me van pasando. Ahora en lo próximo tengo un gran desafío en San Lorenzo porque independientemente de todo lo que me está pasando la temporada pasada fue la primera en la que me pude afianzar en la Liga Nacional, entonces por ahí dar el salto y no apresurarse. Lo de San Lorenzo va a ser una buena prueba porque es un equipo que viene de salir cuatro veces capeón de la Liga Nacional, dos veces campeón de la Liga de las Américas y que este año repetimos esos torneos, tenemos la gran chance de la Liga porque somos candidatos y hay que salir a marcar esa candidatura que tenemos y tratar de volver a ganar la Liga de las Américas; volver a jugar la Copa Intercontinental que la jugaron el año pasado ─y que sería como una Copa del Mundo pero campeones de los continentes─ , tratar de ganar esa copa que se jugó el año pasado. Entonces creo que va a haber un montón de pruebas para ver en qué punto estoy parado.

Cáffaro tampoco se olvida de sus orígenes, de cuándo decidió que el básquet sería lo suyo y de lo que cuesta lograr oportunidades cuando el deporte no está donde naciste.

─ Todos saben que yo siempre hice deporte en Piamonte, pero nunca había podido hacer básquet y porque no hay ahí. Así que bueno, lo hice en San Jorge, me fui para allá y viajando, lógicamente. Creo que sería muy bueno fomentar el deporte. Porque independientemente de que es difícil, porque lleva una infraestructura para poder hacerlo, creo que tampoco es tan complicado porque los lugares están y por ahí sería cuestión de decir: “Bueno, vamos a ir por este lado y vamos a hacerlo”. Es cuestión de colocar dos aros porque lógicamente uno no puede arrancar ya diciendo que quiere hacer el parquet o hacer los dos aros reglamentarios, porque es solo cuestión de poner dos aros a la altura reglamentaria y nada más; utilizar algún lugar como el salón al lado de la Sede del club, que creo que es un buen lugar para arrancar. Pero también sé que depende de un montón de cosas. Es difícil, porque yo inclusive cuando empecé a hacer deporte estaba fútbol e iba a fútbol. Pero si a los chicos tampoco se les dan las herramientas de decir hay fútbol, pero también hay básquet. Entonces se puede optar por empezar básquet. Los chicos tampoco tienen esa oportunidad de decir bueno voy a ir acá, porque no la tienen.

Agustín Cáffaro ya es un grande, logre lo que logre en el mundo del balón naranja. Es grande porque trabajó, entrenó y se las rebuscó para conseguir el lugar que ocupa hoy. Y, además, no solo apostó al deporte, también estudió ─aunque él diga que fue insistencia de su madre─ el esfuerzo fue de él. Vuela alto en cada punto que anota y porque viste la celeste y blanca; porque viaja por el mundo con ella. Pero también baja. Pone los pies sobre la tierra y piensa en el día a día. El pibe que nació en Piamonte tiene las ideas claras y un gran talento para el básquetbol.

 

 

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